En 1985 los precios en Bolivia subieron, en promedio del año, un 11,750%. En 1990 Perú llegó a 7,482% y Brasil a 2,948%. En Argentina, en 2024, la inflación anual promedio fue de 220%. En 2022 las compras de un hogar de Estados Unidos costaban cerca de un 9% más que un año antes, en la zona del euro el pico fue de 10.6% en octubre de 2022, y en España, en 2013, más de una persona activa de cada cuatro no tenía empleo. Mismo planeta, misma tecnología, experiencias enormemente distintas. Las preguntas de fondo son las de la macroeconomía: por qué crece una economía, por qué suben los precios, quién consigue trabajo y qué puede hacer, si es que puede algo, un gobierno o un banco central.
Quien estudió macroeconomía lee esos titulares como flujos por unas pocas tuberías conectadas: producción, precios, empleo, dinero y deuda. Las tuberías son sencillas; las discusiones sobre cuánto abrir cada llave no lo son, y esta pieza te cuenta quién sostiene qué. Los datos de abajo son reales, fechados y de varias regiones (América Latina, España, Estados Unidos, Asia, África). Los modelos de los deslizadores son juguetes de libro de texto con números inventados, y están rotulados así.
El producto interno bruto (PIB) es el valor de mercado de todo lo que se produce dentro de un país en un año. Se puede contar de tres maneras que deben coincidir: sumando lo que se produce, lo que se gana o lo que se gasta. La versión del gasto es la que se memorizan los estudiantes:
El PIB es una herramienta excelente para lo que fue creado: seguir la producción y el empleo durante una caída. Simon Kuznets, quien construyó las primeras cuentas nacionales de Estados Unidos, escribió en su informe de 1934 que "el bienestar de una nación difícilmente puede inferirse de una medida del ingreso nacional". Deja fuera el trabajo no pagado (cocinar, cuidar a tus padres), casi todo el daño ambiental y cómo se reparte el ingreso. También cuenta como crecimiento una ciudad reconstruida después de una inundación. Úsalo como termómetro de actividad, no de bienestar. Importan dos ajustes estándar: el PIB real le quita el efecto de los cambios de precios, y el per cápita divide entre las personas, porque un país grande no es un país rico.
Diferencias modestas en las tasas de crecimiento, sostenidas durante décadas, producen mundos distintos. Un producto por persona que crece 1.6% al año se duplica en 44 años; a 8.1%, en unos 9. La regla práctica es dividir 70 entre el porcentaje. La tabla usa el PIB por persona ajustado por las diferencias de precios entre países, del Banco Mundial, en dólares internacionales constantes de 2021.
| País | 1990 | 2024 | Veces mayor | Por año |
|---|---|---|---|---|
| China | 1,667 | 23,841 | 14.3 | 8.1% |
| India | 2,140 | 9,416 | 4.4 | 4.5% |
| Corea del Sur | 14,378 | 55,071 | 3.8 | 4.0% |
| Chile | 10,955 | 30,268 | 2.8 | 3.0% |
| Perú | 6,316 | 15,709 | 2.5 | 2.7% |
| Colombia | 9,999 | 18,482 | 1.8 | 1.8% |
| Estados Unidos | 44,384 | 75,698 | 1.7 | 1.6% |
| Argentina | 17,007 | 26,772 | 1.6 | 1.3% |
| Brasil | 12,633 | 19,652 | 1.6 | 1.3% |
| España | 31,773 | 48,460 | 1.5 | 1.2% |
| Nigeria | 5,424 | 7,994 | 1.5 | 1.2% |
| Japón | 36,138 | 47,480 | 1.3 | 0.8% |
| México | 17,170 | 21,970 | 1.3 | 0.7% |
Mira cuánto se separan países de la misma región: Chile y Perú multiplicaron su ingreso por persona por más de dos y medio, mientras México y Argentina apenas por 1.3 y 1.6. Por qué ocurrió es una discusión abierta, y es el tema de Economía del desarrollo (34/39); la tabla solo muestra el tamaño de la diferencia.
¿De dónde viene el crecimiento? El caballo de batalla es el modelo de Solow (Robert Solow, 1956; premio Nobel 1987). Una economía tiene trabajadores, máquinas (capital) y tecnología. El ahorro construye máquinas nuevas; las máquinas se desgastan. Pero cada máquina adicional aporta menos que la anterior, de modo que con una tasa de ahorro fija la economía se asienta en un nivel donde la inversión nueva apenas repone el desgaste. Pasado ese punto, ahorrar más sube el nivel del ingreso, no su crecimiento. El crecimiento duradero del ingreso por persona exige mejor tecnología y más habilidades. Los países pobres que parten con poco capital pueden crecer rápido poniéndose al día, lo que explica en parte por qué China y la India crecieron más que Estados Unidos.
Modelo de juguete: producción = tecnología × capital1/3, se desgasta 5% de las máquinas cada año y se parte con poco capital. Números inventados.
Con 20% de ahorro y 1% de crecimiento tecnológico, la producción por trabajador sube rápido al principio (en el año 5 crece cerca de 3.6%) y luego se asienta al ritmo de la tecnología: alrededor de 1.1% en el año 70, rumbo a 1%. Sube el ahorro a 40% y el nivel termina más alto, pero la tasa de crecimiento de largo plazo es el mismo 1%. Esa es la lección de Solow, y la razón por la que los economistas dedican tanto tiempo a las ideas, las instituciones y la educación. Es un modelo de la mecánica, no una teoría completa; Economía del desarrollo (34/39) es la discusión sobre qué más importa.
La inflación es una subida sostenida del nivel general de precios. Los institutos de estadística la miden cada mes tomando el precio de una canasta fija de bienes que compra un hogar típico (renta, comida, combustible, transporte) y siguiendo su costo. El peso de cada rubro es su parte en el gasto. Quedan dos consecuencias: tu inflación se aparta de la cifra general siempre que tu canasta sea distinta, y la medida cambia cuando la gente cambia de productos.
Datos reales, del Banco Mundial (precios al consumidor, promedio anual, por ciento):
| País | 2022 | 2024 |
|---|---|---|
| Argentina | 72.4 | 219.9 |
| Turquía | 72.3 | 58.5 |
| Nigeria | 18.8 | 33.2 |
| Chile | 11.6 | 4.3 |
| Colombia | 10.2 | 6.6 |
| Brasil | 9.3 | 4.4 |
| España | 8.4 | 2.8 |
| Perú | 8.3 | 2.0 |
| Estados Unidos | 8.0 | 2.9 |
| México | 7.9 | 4.7 |
| Alemania | 6.9 | 2.3 |
| India | 6.7 | 5.0 |
| Japón | 2.5 | 2.7 |
Canastas y cambios de precios inventados: vivienda +4%, alimentos +9%, transporte +7%, salud y educación +3%, otros +2%, energía según el deslizador. Las canastas reales cambian de un país a otro.
Con la energía 30% más cara, los costos del hogar promedio suben cerca de 7.2%; los del inquilino con presupuesto justo, 8.4%, y los del jubilado, 6.5%, porque la comida y la energía pesan más en su gasto. La mayoría de los bancos centrales, del de Estados Unidos al de la zona del euro, buscan una inflación de alrededor de 2% anual, una meta elegida como compromiso entre el daño de que los precios suban rápido y el riesgo de que bajen, lo que encarece las deudas y hace que la gente posponga compras.
La región conoce por experiencia propia lo que un texto describe como "hiperinflación". La tabla muestra el peor año de la serie del Banco Mundial para cuatro países, y cómo estaban en 2024. Son promedios anuales: dentro del año, los precios se movían mucho más rápido.
| País | Peor año | Inflación ese año | 2024 |
|---|---|---|---|
| Bolivia | 1985 | 11,750% | 5.1% |
| Perú | 1990 | 7,482% | 2.0% |
| Brasil | 1990 | 2,948% | 4.4% |
| Ecuador | 2000 | 96.1% | 1.5% |
| Venezuela | 2016 | 254.9% (la serie se interrumpe después) | sin dato |
| Argentina | 2024 | 219.9% (la serie del Banco Mundial empieza más tarde) | 219.9% |
Dos lecturas honestas. Primera: la inflación se puede domar, y de hecho Bolivia, Perú y Brasil pasaron de miles por ciento a un dígito; cómo lo lograron cada uno, con qué costos, es un tema de historia económica y no cabe en una tabla. Segunda: no hay una sola receta. Una salida, para economías que perdieron la confianza en su propia moneda, es renunciar a ella. Ecuador anunció el 9 de enero de 2000 que adoptaba el dólar (con el cambio fijado en 25,000 sucres por dólar), y los detalles legales llegaron con una ley de marzo de 2000; su inflación pasó de 96.1% ese año a 1.5% en 2024. El Salvador hizo lo propio con la Ley de Integración Monetaria, vigente desde el 1 de enero de 2001, con el colón fijado en 8.75 por dólar; su inflación en 2024 fue de 0.9%. Panamá usa el dólar como moneda legal desde 1904. Un país dolarizado gana credibilidad en los precios, pero pierde la palanca de la tasa de interés propia y la posibilidad de imprimir moneda como prestamista de última instancia: es un intercambio, no una solución gratuita, y los economistas lo discuten.
Estás desempleado en el sentido oficial si no tienes trabajo, estás disponible y has buscado activamente hace poco. Quienes dejaron de buscar o no consiguen suficientes horas no cuentan, y por eso los estadísticos publican también medidas más amplias. La tasa que sale en los titulares es la parte de la fuerza de trabajo (ocupados más quienes buscan) que no tiene empleo.
Lo que recuerda un graduado es que se trata de una piscina con una llave y un desagüe. Cada mes, algunos ocupados pierden su empleo y algunos desempleados lo encuentran. Si una fracción s de los ocupados pierde el empleo cada mes y una fracción f de los desempleados encuentra uno, la piscina se estabiliza en una tasa de s ÷ (s + f). Una economía rica puede tener mucha rotación y poco desempleo, o poca rotación y mucho.
| Lugar | Tasa | Año |
|---|---|---|
| Grecia | 27.7% | 2013 |
| España | 26.1% (11.4% en 2024) | 2013 |
| Sudáfrica | 32.3% | 2024 |
| Colombia | 9.6% | 2024 |
| Chile | 8.7% | 2024 |
| Brasil | 6.8% | 2024 |
| Perú | 5.2% | 2024 |
| México | 2.7% | 2024 |
| Estados Unidos | 14.8% (abril de 2020), 3.4% (abril de 2023) | mensual |
| Alemania | 3.4% | 2024 |
| Japón | 2.5% | 2024 |
Las cifras de 2024 de los países latinoamericanos son estimaciones de la OIT en la serie del Banco Mundial. Una tasa baja no significa que casi todos tengan buen trabajo: en una economía con mucho empleo informal, quien no tiene otro ingreso toma cualquier ocupación y no figura como desempleado. Por eso la tasa de desempleo sola dice poco; se lee junto con la informalidad y los salarios (Economía del desarrollo, 34/39).
Tasa de equilibrio = s ÷ (s + f), el modelo de flujos de los libros de texto. Los números de los deslizadores son ilustrativos, no medidos para ningún país.
Con 1.2% que pierde y 25% que encuentra, la piscina se estabiliza en 4.6%. La contratación lenta, por sí sola, hace el daño en una caída: con 10% que encuentra, los mismos despidos dan 10.7%. Y la duración promedio es 1 ÷ f meses, así que una crisis profunda convierte una búsqueda corta en una larga. Los economistas distinguen el desempleo friccional (entre dos empleos), el estructural (habilidades o lugar que no coinciden) y el cíclico (poca demanda), y la política para cada uno es distinta.
La mayor parte del dinero que tienes es un número en una cuenta bancaria. El relato clásico de los libros es el multiplicador monetario: depositas 100, el banco guarda una fracción como reservas y presta el resto, ese préstamo se vuelve el depósito de otra persona, y así sucesivamente. Con una razón de reservas r, los depósitos pueden crecer hasta sumar el primer depósito dividido entre r.
Con 10%, un primer depósito de 100 sostiene hasta 1,000 de depósitos; tras 10 rondas llegas a unos 651. Pero el artículo de 2014 del Banco de Inglaterra, "Money creation in the modern economy" (McLeay, Radia y Thomas), sostiene que el relato clásico va al revés: "la mayor parte del dinero en la economía moderna lo crean los bancos comerciales al conceder préstamos", y los bancos "no actúan simplemente como intermediarios que prestan los depósitos que los ahorradores les confían" (traducción nuestra). El préstamo crea el depósito correspondiente. Lo que limita el crédito no son entonces las reservas sino la demanda de los prestatarios, el capital de los bancos y la tasa de interés del banco central. Eso encaja con que la Reserva Federal de Estados Unidos llevó los encajes obligatorios a cero en marzo de 2020 sin que se viera una explosión del crédito. El multiplicador sigue siendo una buena manera de ver que los bancos multiplican el dinero; es una mala descripción de lo que los frena.
Un banco central (la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, el Banco de México) fija la tasa de interés de corto plazo y, a través de ella, el precio del crédito para toda la economía. Si la sube, las hipotecas, los préstamos para autos y la inversión de las empresas se encarecen; el gasto se enfría, y la inflación también. Si la baja, ocurre lo contrario. Los efectos llegan despacio, con un rezago de uno o dos años, y por eso conducir la economía se parece a manejar con un parabrisas retardado.
Un punto de referencia sencillo es la regla de Taylor (John Taylor, 1993): fija la tasa en la inflación más una tasa real neutral de 2, empujada hacia arriba por la mitad de la brecha entre la inflación y la meta de 2%, y por la mitad de la brecha del producto (cuánto está la economía por encima o por debajo de su nivel sostenible).
La calma da 4%. Una caída con 0.5% de inflación y una brecha de −6 da −1.25%, por debajo de cero: la regla pide una tasa que el banco apenas puede aplicar, y en la realidad la tasa de depósito del BCE solo bajó a −0.50% en 2019. (Las tasas negativas son el borde de lo que hacen los bancos centrales; es el "límite inferior cero" y la razón de que existan herramientas no convencionales.) Los datos reales muestran que la regla es una vara de medir, no una ley. En junio de 2022 la inflación de Estados Unidos era de cerca de 9% y la tasa de los fondos federales de 1.21%: después subió a 5.33% en agosto de 2023, y la tasa de depósito del BCE pasó de 0% en julio de 2022 a 4% en septiembre de 2023, mientras la inflación de la zona del euro tocaba su máximo de 10.6% en octubre de 2022. En septiembre de 2026, la tasa de la Fed estaba en 3.75% frente a una inflación estadounidense de cerca de 4.0%, y la del BCE en 2.5% frente a una inflación de la zona del euro de 3.75% (FRED).
¿Quién manda en el banco central? Una lección de las décadas inflacionarias es que un banco central que puede ser obligado a financiar al gobierno termina imprimiendo la inflación. Por eso varios países le dieron autonomía. En México, la reforma constitucional al artículo 28 se aprobó en 1993 y entró en vigor el 1 de abril de 1994: el Banco de México quedó autónomo en sus funciones y administración, con el objetivo prioritario de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, y ninguna autoridad puede ordenarle que conceda financiamiento. En Chile, la autonomía de rango constitucional se estableció en 1989. En España, el Banco de España forma parte del Sistema Europeo de Bancos Centrales, y la política monetaria de la zona del euro la decide el BCE. La autonomía no elimina las discusiones (¿ante quién rinde cuentas?, ¿debe mirar también el empleo?), pero es parte del diseño de casi todos los bancos centrales modernos.
Donde el banco central tiene una palanca, los gobiernos tienen dos: el gasto y los impuestos. En una caída pueden gastar más o cobrar menos para sostener la demanda, y el efecto sobre la producción puede superar al costo porque el primer dólar es el ingreso de alguien, que gasta una parte, y así sucesivamente. El tamaño de este multiplicador es uno de los números más discutidos del campo. Depende de si la economía tiene holgura, de si el banco central lo compensa y de cómo se financia el gasto.
La deuda que resulta es un stock, y lo que importa es su tamaño frente al ingreso. Cada año el cociente cambia por la factura de intereses y por el crecimiento: con r la tasa de interés y g el crecimiento de la economía, la deuda como parte del PIB sube aproximadamente (r − g) veces sí misma, menos el superávit primario (ingresos menos gastos antes de intereses).
Modelo de juguete con tasas constantes. La deuda real tiene plazos, monedas y tasas de interés cambiantes.
Si parte de 100% con r = g, la deuda se queda en 100%. Con interés de 5% y crecimiento de 1%, sube a 321% en 30 años; un superávit primario de 3% del PIB la mantiene en 154%. Deuda bruta del gobierno general, datos reales (FMI, 2024): Japón 214% del PIB, Italia 135%, Estados Unidos 122%, China 91%, Sudáfrica 76%, Alemania 61%, México 59%. Japón muestra que una deuda alta en tu propia moneda, debida sobre todo a tus propios ciudadanos y con intereses bajos, puede sostenerse durante décadas. No muestra que sea gratis: la factura es una reclamación constante sobre los ingresos fiscales. En América Latina el cuadro es distinto, porque muchos gobiernos se endeudan en dólares: ahí una devaluación sube la deuda en términos de su moneda, y el análisis de r − g se complica con el tipo de cambio (Comercio y finanzas internacionales, 34/38).
Las economías no crecen de forma pareja. Alternan expansiones y recesiones, y esas oscilaciones son el ciclo económico: la tasa de desempleo de Estados Unidos pasó de 3.5% a principios de 2020 a 14.8% en abril de 2020 y volvió a 3.4% en abril de 2023, un ciclo inusualmente brusco y rápido causado por una pandemia. La pregunta más profunda es por qué las caídas de la demanda persisten y qué hacer. Cuatro escuelas dan respuestas distintas, y el campo no ha declarado ganadora a ninguna.
| Escuela | Afirmación central | Política que favorece |
|---|---|---|
| Keynesiana (Keynes, 1936; los nuevos keynesianos de hoy) | Los salarios y los precios son rígidos, así que una falta de demanda puede dejar a la gente sin empleo durante años. | Gobiernos y bancos centrales deben contrarrestar las caídas y los auges. |
| Monetarista (Friedman y Schwartz, 1963) | "La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario": el crecimiento del dinero mueve los precios, y la Gran Depresión se agravó porque la Fed dejó que la oferta monetaria se encogiera. | Crecimiento del dinero estable y basado en reglas; los bancos centrales combaten primero la inflación. |
| Nueva clásica (Lucas, Nobel 1995) | Las personas forman expectativas racionales, así que anticipan la política; la "crítica de Lucas" (1976) dice que los modelos hechos con datos pasados fallan cuando cambia la política. | Reglas predecibles antes que discreción; reformas estructurales de oferta. |
| Teoría Monetaria Moderna (Wray, Mitchell, Kelton) | Un gobierno que emite su propia moneda no puede quedarse sin ella; el límite real es la inflación y los recursos ociosos, no la deuda. | Gastar hasta el pleno empleo, cobrar impuestos para controlar la inflación; garantía de empleo. |
Cada una tiene su historial. Keynes explicó lo que necesitaban los años treinta; la estanflación de los setenta, con inflación alta y desempleo alto a la vez, avergonzó al modelo keynesiano simple. El monetarismo ayudó a terminar con esa inflación (el aprieto monetario de Paul Volcker, de 1979 a 1982), pero el vínculo entre dinero y gasto se volvió inestable, y los bancos centrales pasaron a fijar metas de inflación y a manejar directamente las tasas de interés. Las ideas de la nueva clásica cambiaron cómo se construyen los modelos. La TMM es una visión minoritaria: una encuesta de 2019 del panel IGM de la Universidad de Chicago a economistas destacados rechazó de manera unánime afirmaciones que se le atribuían, aunque sus defensores dicen que las preguntas eran trampas. La corriente principal desde los noventa, la "nueva keynesiana", mezcla precios rígidos con expectativas racionales. Lee las afirmaciones, no las etiquetas.
Una economía es un puñado de tuberías conectadas: producción que se capitaliza, precios que se mueven, empleos que entran y salen, dinero que los bancos crean al prestar, y deuda que se mueve con la diferencia entre interés y crecimiento. Los bancos centrales tienen una palanca y los gobiernos dos; ninguno puede prometer un viaje tranquilo, y la historia de la región muestra qué cuesta perder la confianza en la moneda. Las escuelas discrepan en cuánto estabilizar es prudente, y lo honesto es preguntar qué predeciría cada una.
Prueba esto: esta semana, calcula tu propia tasa de inflación. Haz una lista de las cinco cosas en que más gastas, busca cómo cambió cada precio en el último año y compara con la cifra general de tu país.
Fuentes. Los conceptos son macroeconomía estándar de libro de texto (Mankiw; Blanchard). Datos (consultados en noviembre de 2026): Banco Mundial, WDI (NY.GDP.PCAP.PP.KD, dólares internacionales constantes de 2021, 1990 y 2024; FP.CPI.TOTL.ZG con los picos Bolivia 1985 11,749.6%, Perú 1990 7,481.7%, Brasil 1990 2,947.7%, Ecuador 2000 96.1%, Venezuela 2016 254.9%, y las cifras de 2022 y 2024 de la tabla; SL.UEM.TOTL.ZS, modelo de la OIT); FRED para el IPC de Estados Unidos (junio de 2022 cerca de 9.0% en la serie ajustada estacionalmente, una décima por debajo de la cifra del BLS), el desempleo (14.8% en abril de 2020, 3.4% en abril de 2023), la tasa de los fondos federales (1.21% en junio de 2022, 5.33% en agosto de 2023, 3.75% en septiembre de 2026), la tasa de depósito del BCE (−0.50% en 2019, 0% en julio de 2022, 4.00% en septiembre de 2023, 2.50% en septiembre de 2026) y el IAPC de la zona del euro (Eurostat: máximo de 10.6% en octubre de 2022, 3.75% en septiembre de 2026); FMI, DataMapper, deuda bruta del gobierno general (WEO). Dolarización: Ecuador, anuncio del 9 de enero de 2000 con paridad de 25,000 sucres por dólar y Ley de Transformación Económica del 13 de marzo de 2000 (prensa ecuatoriana y artículo de Dialnet); El Salvador, Ley de Integración Monetaria vigente desde el 1 de enero de 2001 y paridad de 8.75 colones (Banco Central de Guatemala y SECMCA); Panamá, dólar como moneda legal desde 1904 (Wikipedia, "Dollarization"). Autonomía: Banco de México, reforma al artículo 28 de la Constitución aprobada en 1993 y en vigor el 1 de abril de 1994 (Banco de México y documentos del Senado); Banco Central de Chile, autonomía de rango constitucional en 1989 (Ley Orgánica Constitucional 18.840, según Wikipedia). Banco de Inglaterra, McLeay, Radia y Thomas, Quarterly Bulletin 2014 T1; Junta de la Reserva Federal, encajes de 0% desde el 26 de marzo de 2020; Kuznets (1934); Solow (1956, Nobel 1987); Taylor (1993); Lucas (1976, Nobel 1995); Friedman y Schwartz (1963); encuesta IGM de Chicago Booth (2019) sobre la TMM. Calculado en node: 1.6% durante 34 años es 1.72 veces, 8.1% es 14.1 veces; resultados de las canastas 7.2%, 8.4%, 6.5%; desempleo 4.6% y 10.7%; Taylor 4.0% y −1.25%; deuda 321% y 154%; tasas de crecimiento de Chile 3.0%, Perú 2.7%, Colombia 1.8%, Argentina y Brasil 1.3%, España 1.2% (de las cifras del Banco Mundial de arriba). Canastas, ponderaciones y choques son inventados.